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¿Volvería Aznar a la política activa?
Es la pregunta que cada vez con más frecuencia se formula al ex presidente. El inseguro liderazgo del partido hace a algunos recordar que Aznar renunció voluntariamente a la lucha por la presidencia y que su figura sigue vigente y sus posibilidades intactas de cara a un futuro retorno a la dirección del PP. "Estoy al servicio de mi país y haré lo que éste me pida pero espero que no me lo pida nunca, no tengo ganas de desempeñar el poder".
La nueva etapa de la vida del presidente honorífico del PP le obliga a continuos viajes, "este año he recorrido 320.000 kilómetros", lo que no impide que haya adoptado sus nuevos roles de abuelo de familia y consorte de político emergente (su mujer Ana Botella es concejal en el Ayuntamiento de Madrid) con naturalidad y sin extrañar el poder. Todo ello gracias, según dijo, "a tener inquietud intelectual". Sobre todo poesía, de la que se declara un enamorado desde la juventud. Y es que si no se define como un hombre nuevo es por pudor: "Soy una persona encantadora y últimamente hasta simpático".
Ana Rosa no quiso dejar pasar la ocasión de satisfacer una curiosidad sobre el aspecto físico de Aznar: la melenita. "Siempre iba así cuando era más joven. Ahora que puedo permitírmelo, he vuelto a ir como me gustaba. Y a Ana le gusta también".
Bush en la memoria
"Es simpático y sabe lo que tiene que hacer". Aznar definía así al todavía presidente americano, lamentando que los políticos europeos no sean menos arrogantes a la hora de valorar a los presidentes americanos, ya que "nuestra seguridad, democracia y prosperidad económica dependen de ellos". Quizá por ello se esfuerza diariamente por mejorar su fluidez en la lengua inglesa, a la que dedica cerca de dos horas diarias. "Me defiendo, pese a todo".
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