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De todos los acusados por maltrato, el único que se atreve a mostrar su rostro es Agustín, que comparte con la reportera una versión de lo sucedido muy distinta a la de su ex mujer, que recuerda alguno de los insultos que le lanzaba: 'Hija de puta, te voy a rajar, te tengo que ver con la lengua fuera'. 'Llevó aguantando esta situación 17 años'.
A pesar de tener cuatro ordenes de alejamiento y cumplir una pena de un año de cárcel por maltrato, Agustín no lo reconoce: 'Yo nunca he pegado a mi mujer, ella a mí sí', explica con mirada circunspecta. 'Pido que los jueces escuchen al hombre y a la mujer, que no condenen por condenar'.
Su ex mujer tampoco parece contenta con la actuación de la justicia: 'Ha hecho poco hasta ahora. Evidentemente, ¿Quién no se da el gustazo de darte una paliza por 2.000 pesetas?, que es lo que pedían a mi marido'.
A pesar de que la sociedad está cada vez más concienciada con el problema que la violencia de género supone para un gran número de mujeres, que temen encontrar la muerte a la vuelta de la esquina, queda aún, un largo camino para erradicar el problema y convertir la igualdad entre hombres y mujeres en una realidad incuestionable.
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